La factura electrónica sigue expandiéndose como estándar global en las relaciones comerciales entre empresas. Lo que comenzó como una opción digital para modernizar los procesos contables, hoy se está transformando en una exigencia legal para garantizar la trazabilidad, el cumplimiento fiscal y la eficiencia administrativa.
La tendencia se acelera especialmente en Europa, Asia y Oriente Medio, donde numerosos países han establecido plazos concretos para implantar la facturación electrónica obligatoria en transacciones B2B.
El avance de iniciativas como la Directiva “VAT in the Digital Age” (ViDA) en la Unión Europea está empujando a los estados miembros a actuar con mayor rapidez. Al mismo tiempo, otros países fuera del entorno comunitario también han anunciado planes para establecer esta obligación en 2026, buscando reforzar sus sistemas fiscales y modernizar sus estructuras económicas.
Europa lidera la implantación con múltiples normativas nacionales
Dentro del espacio europeo, Bélgica ha confirmado que exigirá facturación electrónica obligatoria en operaciones B2B a partir del 1 de enero de 2026. Las empresas deberán utilizar el formato estructurado EN 16931, con preferencia por la red Peppol y la especificación Peppol-BIS 3.0. Aunque no se requerirá firma electrónica, se recomienda tener interoperabilidad con operadores acreditados que gestionen la transmisión y validación de los documentos.
Letonia también iniciará su modelo obligatorio desde enero de 2026, adoptando una plataforma nacional centralizada que conectará a todas las empresas sujetas a IVA con la administración. Las facturas se enviarán a través del canal oficial ePakalpojumi.lv, en formatos compatibles con el estándar europeo. En paralelo, Croacia ha desarrollado su propia infraestructura de facturación electrónica bajo el sistema e-Račun, que será de uso obligatorio para empresas y autónomos a partir de esa misma fecha.
Francia, por su parte, aplicará un sistema descentralizado que comenzará el 1 de septiembre de 2026 para grandes y medianas empresas, mientras que las pymes y microempresas lo harán en 2027. Las facturas deberán pasar por Plataformas de Desmaterialización autorizadas, quienes actuarán como intermediarias para validarlas y enviarlas al portal fiscal central del país.
Nuevas implementaciones fuera del entorno europeo
Más allá de Europa, también se han anunciado planes ambiciosos. En Marruecos, el sistema obligatorio de facturación electrónica B2B arrancará en 2026 con formatos estructurados como UBL y CII. Aunque aún se evalúa el modelo final, se espera que incluya firma electrónica y una conexión directa con la autoridad tributaria para validación y seguimiento.
En Asia, Malasia completará la implantación obligatoria de la factura electrónica en 2026 para todas las transacciones comerciales. Esta medida responde a la digitalización progresiva del país y la necesidad de controlar de forma más eficiente el cumplimiento tributario en el entorno empresarial.
Polonia ha definido un calendario preciso: las empresas con ingresos superiores a 46 millones de euros en 2025 deberán cumplir con la obligación desde febrero de 2026, y el resto, a partir del 1 de abril del mismo año. Las facturas se enviarán mediante la plataforma central KSeF, que validará y devolverá cada documento con un identificador único.
Por su parte, Emiratos Árabes Unidos integrará un sistema descentralizado basado en Peppol en el segundo cuatrimestre de 2026, como parte de su iniciativa “E-Billing System”. Las empresas deberán garantizar la interoperabilidad a través de operadores autorizados bajo el estándar UAE Peppol PINT AE, adaptado específicamente a su entorno económico.
Casos especiales y países en fase de preparación
Grecia ha obtenido una excepción por parte de la Comisión Europea que le permite exigir la facturación electrónica en transacciones B2B entre 2025 y 2027. Esta medida se implementará a través de la plataforma fiscal myDATA, en la cual se reportarán los datos de IVA en tiempo real. Este sistema integrará funcionalidades avanzadas de validación, seguimiento y asignación de identificadores únicos para cada documento.
En España, aunque la Ley Crea y Crece ya estableció la facturación electrónica B2B como objetivo, su aplicación efectiva está pendiente de la aprobación del reglamento correspondiente.
Con la entrada en vigor de la Ley 7/2024 y las correcciones sugeridas por la Agencia Española de Protección de Datos, se espera que pronto se reactive el proceso de desarrollo normativo. La Agencia Tributaria trabaja actualmente en una orden ministerial para definir los detalles técnicos de la solución pública de facturación.
Adaptarse a tiempo: la clave para las empresas
El avance de la facturación electrónica obligatoria B2B a nivel global no es solo una cuestión técnica o administrativa. Implica un cambio estructural en la forma en que las empresas documentan, validan e intercambian información financiera.
El cumplimiento normativo será un requisito ineludible para operar con socios comerciales en muchos países, y no estar preparado podría acarrear sanciones o la pérdida de oportunidades de negocio.
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