La transformación digital no es ya una opción, sino una necesidad que marca el rumbo de las empresas. La implementación de la factura electrónica se posiciona como una herramienta clave para optimizar procesos y alcanzar una mayor eficiencia operativa.
Su obligatoriedad en España, impulsada por la Ley Crea y Crece, representa un punto de inflexión en la forma de gestionar las relaciones comerciales y contables.
El auge de la factura electrónica va más allá del simple cumplimiento normativo. Representa una excelente oportunidad para que las empresas puedan automatizar sus procesos administrativos, reducir tiempos de gestión y mejorar la trazabilidad de sus operaciones.
En definitiva, pedir facturas electrónicas y gestionarlas desde una plataforma automatizada puede transformar la dinámica diaria de cualquier negocio, aportando transparencia y agilidad.
La obligatoriedad que trae la Ley Crea y Crece
Desde la publicación del borrador de la Ley Crea y Crece en septiembre de 2022 y tal y como hemos ido contando desde nuestro blog, se ha hecho cada vez más evidente que la factura electrónica dejará de ser una alternativa para convertirse en un requisito legal.
Las primeras empresas obligadas serán aquellas que facturen más de ocho millones de euros, y deberán adaptarse en 2026. Un año después, el resto de empresas deberán sumarse y, finalmente, en 2028 lo harán los profesionales con ingresos inferiores a ese umbral.
La experiencia internacional demuestra que esta transición ya está muy avanzada en otros países. Francia, por ejemplo, exige que todas las empresas estén preparadas para recibir facturas electrónicas a partir de septiembre de 2026, utilizando estándares como UBL, CII o Factur-X.
Esta tendencia global indica que el futuro de la facturación es claramente digital, y que la factura electrónica es una puerta que se abre hacia la automatización empresarial en todos los sectores.
Avances y novedades en la regulación
Recientemente se han incorporado cambios en el reglamento de la futura ley, entre los que destaca la posibilidad de seguir enviando facturas en formato PDF. Sin embargo, será necesario que dichas facturas tengan una copia fiel en formato electrónico que se almacene en el repositorio central de la Administración.
Además, se ha definido el uso obligatorio del formato UBL (Universal Business Language), que facilitará la interoperabilidad entre sistemas europeos. También se establece que las facturas deberán ser pagadas en un plazo máximo de 60 días naturales desde la fecha de emisión.
Por último, se ha señalado que las Haciendas Forales y la Agencia Tributaria podrán revisar estos procesos, aunque los detalles siguen siendo generales.
Todos estos cambios confirman que pedir facturas electrónicas en el nuevo marco normativo implicará una serie de adaptaciones técnicas, organizativas y operativas para las empresas.
Oportunidad para optimizar procesos internos
Lejos de representar una simple carga administrativa, la adaptación a la factura electrónica puede convertirse en un proceso de mejora continua dentro de las organizaciones.
Automatizar la gestión de facturas permite reducir errores humanos, mejorar los plazos de cobro y pago, y liberar recursos que pueden dedicarse a tareas de mayor valor estratégico.
Además, los sistemas actuales ofrecen soluciones integradas que permiten gestionar tanto facturas de proveedores como facturas emitidas a clientes, en cualquier formato y en cualquier país. Esta flexibilidad es clave en un entorno empresarial cada vez más internacionalizado y digital.
En palabras de expertos del sector, la digitalización completa del proceso de facturación —desde la recepción hasta el archivo y la gestión del cumplimiento normativo— puede dar lugar a enormes ganancias de eficiencia.
Empresas como Santa Lucía, ya han experimentado estos beneficios, gestionando millones de facturas, muchos de ellos con requisitos normativos específicos.
No dejarlo para el último momento
Aunque aún queda margen para cumplir con la ley, los especialistas recomiendan no esperar hasta el último momento. Anticiparse permite evaluar las necesidades técnicas, asignar recursos adecuados y formar a los equipos, asegurando así una transición fluida y sin contratiempos.
La factura electrónica no solo ayudará a cumplir con una normativa, sino que abrirá la puerta a un nivel de automatización que transformará por completo la manera de trabajar en departamentos de contabilidad, administración y compras.
Desde GDX, entendemos que la digitalización puede parecer un reto, pero también es una enorme oportunidad para crecer y evolucionar. Por eso, somos tus aliados en la incorporación de la factura electrónica en tu empresa.
Te acompañamos en cada paso del proceso, desde el análisis de necesidades hasta la implementación completa, para que conviertas esta obligación en una ventaja competitiva real. Juntos, abrimos la puerta a un futuro más eficiente, automatizado y conectado. ¡Contáctanos!